Es una de las verdades universales: ser bilingüe o políglota sólo puede considerarse algo positivo. Tienes la capacidad de viajar constantemente a otro país, de interactuar con gente con la que si no no podrías comunicarte, de entender de verdad otra cultura, de sumergirte en ella (sea o no sea la tuya propia), y, en otro orden de cosas, de pedir un menú y saber realmente lo que estás pidiendo. 
(Huffington Post)


INGLÉS                ALEMÁN                CHINO                PORTUGUÉS